Aumentan bruscamente las hospitalizaciones por coronavirus en Los Ángeles, quizá aproximándose a la ola de contagios

Los Angeles News

Según los expertos, el fuerte incremento de personas hospitalizadas con COVID-19 en el condado de Los Ángeles es la señal de que se aproxima una ola de pacientes extremadamente enfermos que podrían abrumar a los hospitales en las próximas semanas.

Hasta el 6 de marzo, cinco personas en el Condado habían sido hospitalizadas en algún momento con COVID-19. Dos semanas después, el viernes, esa cifra había aumentado a 48. Para el lunes, el total había subido a 90.

Aunque las cifras brutas siguen siendo relativamente bajas, la tasa de aumento ha puesto nerviosos a muchos médicos y enfermeras después de observar la alarmante trayectoria de la enfermedad en China, Italia y ahora la ciudad de Nueva York.

Los proveedores de servicios médicos en el condado de Los Ángeles dicen que han notado un flujo constante de pacientes con COVID-19 en sus salas de emergencias en los últimos días y se apresuran a redactar políticas para manejar las decisiones difíciles que anticipan tomar en las próximas semanas a medida que el brote aumenta y se enfrentan a un número limitado de camas, equipos y personal.

“No tenemos mucho tiempo”, manifestó el médico de emergencias Dr. Marc Futernick, que trabaja en un hospital del centro de Los Ángeles. “Estas son decisiones que debemos tomar lo más rápido posible antes de estar en medio del tsunami”.

En otros lugares donde la enfermedad se ha extendido, el número de pacientes enfermos se ha duplicado en días y luego se ha duplicado una y otra vez.

Según los expertos, juzgar el brote del condado de Los Ángeles por el número de casos por sí solo no es confiable, ya que no todas las personas contagiadas se han sometido a la prueba del virus y los criterios para quienes se la hacen cambian regularmente.

Los epidemiólogos dicen que la cantidad de personas hospitalizadas revela más sobre la trayectoria proyectada del brote, ya que es menos probable que se pierdan esos casos.

“Uno puede esperar que este número de hospitalizaciones y muertes continúen”, dijo el epidemiólogo de UCLA, Dr. Robert Kim-Farley. “Creo que continuaremos viendo esta duplicación, si llega a suceder, cada tres o cuatro días”.

Las autoridades informaron el lunes que 536 personas en el condado de Los Ángeles dieron positivo por el virus. En general, en California, se confirmó que 1.733 individuos tenían COVID-19, aproximadamente el 4% de los casos en todo el país hasta el momento, dijeron funcionarios el lunes.

Durante la última semana, muchos hospitales en el condado de Los Ángeles informaron que un puñado de pacientes con COVID-19 fueron ingresados ​​en sus salas. En UCLA, un total de 16 enfermos habían sido hospitalizados con COVID-19 hasta el domingo.

“No ha sido abrumador”, declaró Futernick, director médico regional de VEP Healthcare, que proporciona personal para salas de emergencias, UCI y otras instalaciones médicas. “Pero definitivamente están llegando”.

En la mayoría de los hospitales locales, no hay mucho espacio para nuevos pacientes. El gobernador Gavin Newsom dijo el lunes que se necesitarían 50.000 camas de hospital adicionales en todo el estado para hacer frente al brote. En el condado de Los Ángeles, el 90% de las camas de UCI ya están ocupadas, incluso con las instalaciones de los últimos días que duplicaron la cantidad de camas disponibles para los enfermos.

Una enfermera del Centro Médico St. Francis en Lynwood dijo que el hospital ha ingresado a algunos pacientes con COVID-19, pero aún no está lleno.

Sin embargo, el miedo ha aumentado entre el personal desde que un paciente murió de COVID-19 en el hospital durante el fin de semana, reveló la enfermera, quien, como otros entrevistados para este artículo, habló bajo condición de anonimato porque no tenía autorización de su empleador.

Su familia está preocupada por su seguridad, aseguró.

“Están llamando y enviando mensajes de texto constantemente, preguntando, ‘¿no puedes renunciar?’. No los culpo”, dijo. “Es espeluznante. Puedo verlo en los ojos [de mis colegas], el miedo, en los médicos, enfermeras y otro personal. Con cada paciente que ingresa, no lo sabes”.

Hasta ahora, el COVID-19 ha matado a siete personas en el condado de Los Ángeles, que es una cifra mínima en comparación con otros lugares. El condado de Santa Clara, que tiene una quinta parte de la población del condado de L.A., ha tenido 13 decesos. El área de Seattle ha visto morir a 87 individuos por la enfermedad. En la ciudad de Nueva York, 99 personas habían fallecido hasta el lunes.

Muchos en Los Ángeles temen una situación como en Nueva York, ahora el epicentro del brote nacional, donde los hospitales luchan por encontrar camas y ventiladores para pacientes, y máscaras y batas para que el personal se proteja del virus.

En la ciudad de Nueva York, aproximadamente 1.800 personas fueron hospitalizadas por COVID-19 y se confirmó que 12.339 individuos tenían la enfermedad, precisó el alcalde Bill De Blasio el lunes.

“Estamos viendo hitos en el crecimiento de esta enfermedad que son absolutamente asombrosos, cosas que no podríamos haber imaginado hace sólo una o dos semanas”, manifestó De Blasio en una conferencia de prensa.

California ha implementado algunas de las medidas más estrictas de distanciamiento social en la nación y ha cerrado negocios y escuelas en un intento desesperado por frenar la propagación de la enfermedad. Newsom dijo el lunes que las multitudes en los parques estatales lo llevaron a cerrar los estacionamientos para disuadir a las personas de congregarse allí.

Dichas medidas para reducir la propagación de la enfermedad eventualmente disminuirán la tasa de casos nuevos, pero no de inmediato, dicen los expertos.

Los efectos de los cierres podrían demorar más de un mes, ya que las personas que se enfermaron antes de entrar en vigencia estas medidas ahora podrían transmitir el virus a sus familias y otros contactos limitados, señaló Ryan Demmer, un epidemiólogo de la Universidad de Minnesota.

“Las cosas aún podrían acelerarse rápidamente, no necesariamente estabilizarse, porque representa lo que sucedió antes de entrar en un aislamiento social más estricto”, detalló.

Otros epidemiólogos ofrecieron perspectivas más optimistas.

“Después de aproximadamente dos semanas, comenzaremos a ver realmente el impacto de nuestras medidas de distanciamiento físico”, dijo Kim-Farley, de UCLA, y señaló que lo más que le puede tomar a alguien desarrollar los síntomas del virus es aproximadamente 14 días.

Los cierres parecen haber funcionado en China, aunque no está claro qué sucederá a medida que las personas vayan regresando a trabajar, manifestó. En Italia, que también ha recurrido a bloqueos generalizados, aún no se ha visto una desaceleración en el número de casos, probablemente porque las medidas se implementaron demasiado tarde.

“Estaba muy extendido en la comunidad antes de que se implementaran las medidas de distanciamiento físico”, señaló. “Esperaría que dentro de una o dos semanas… la cantidad de muertes disminuirá… Creo que se va a ir quedando atrás”.

En espera de tal aumento en el condado de Los Ángeles, los proveedores sienten lo que describen como una ansiedad sin igual. Una doctora de un importante hospital de Los Ángeles reveló que está aterrorizada por la falta de planificación, comunicación con el personal y la disponibilidad de equipo médico. Ella remarcó que los proveedores expuestos al virus en su hospital no pueden hacerse la prueba.

“Estamos reaccionando ante cada situación sin un plan previo”, manifestó. “Creo que esto es lo peor que cualquiera de nosotros ha encontrado”.

Un médico de emergencias en otro hospital de Los Ángeles comparó su actual ansiedad con los temores de un tiroteo masivo.

“Siempre piensas en que si alguien entrara con una pistola, dónde irías, dónde te esconderías”, dijo. “Pero esto en realidad me está causando un poco de presión en el pecho, algo que no había sentido antes, esa pesadez cayendo sobre ti”.

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